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miércoles, 2 de mayo de 2012

“LOS VENGADORES”, DE JOSS WHEDON (Telegrama núm. 10)

[Advertencia: en el presente artículo se revelan importantes detalles de la trama de este film.] A falta de haber visto los episodios que ha dirigido para las series de televisión que ha creado o en las que ha intervenido –Firefly, Buffy, cazavampiros, Ángel, The Office, Dollhouse o Glee—, Los Vengadores (The Avengers, 2012) me ha reafirmado en la opinión sobre las capacidades como realizador de Joss Whedon que ya me formé en el momento del estreno de su primer largometraje para el cine, el hoy olvidado Serenity (ídem, 2005) –al menos en España: en los Estados Unidos es, como casi todo lo que hace Whedon, “de culto”—, que como es bien sabido era la continuación en formato cinematográfico de la citada serie Firefly (2002). Whedon, al igual que el no menos famoso –quizá más— J.J. Abrams y algún otro, forma parte de una reciente generación de cineastas norteamericanos para los cuales las fronteras entre televisión y cine se encuentran más diluidas que nunca. Podría hablarse –y me limito a apuntarlo, pues es un tema que da para mucho— que nos hallamos en presencia de una especie de nueva –y mal llamada: tan solo es una forma de hablar— “generación de la televisión”. La gran diferencia existente entre los directores estadounidenses que formaron la “generación de la televisión” propiamente dicha –Lumet, Frankenheimer, Mulligan, Schaffner, Penn, Ritt, etc.— y la actual reside en que, cuando aquéllos dieron el salto profesional de lo que todavía se denomina (un tanto superficialmente) la “pequeña” a la “gran pantalla”, el cine gozaba de un prestigio casi infinitamente superior al de la televisión. En la actualidad, la tendencia es poco más o menos la inversamente proporcional, aunque se tiende a una especie de equilibrio entre ambos medios, de tal manera que, tras un primer momento –años 80-90— en el cual el prestigio de la televisión estadounidense llegó a colocarse por encima de la cinematografía local –algo de lo cual se dieron cuenta hasta los veteranos de la primera “generación de la televisión”, algunos de los cuales (Frankenheimer, Lumet) regresaron al medio para firmar magníficos trabajos—, a partir de la década del 2000 se ha ido produciendo una especie de hermandad cine-televisión, de forma que realizadores (y, también, intérpretes famosos) pasan de un medio a otro sin que se vea en ello un desprestigio, antes al contrario. Ese feedback entre ambos medios ha creado, entre otras cosas, un cierto estilo visual que bebe prácticamente al cincuenta por ciento de formas de planificación, iluminación y construcción de los encuadres propias al mismo tiempo de cine y televisión. Estilo híbrido, podríamos llamarlo, del cual Whedon y Abrams, realizadores-puente entre ambos medios, son ahora mismo sus máximos representantes.

Ese estilo es el único inconveniente de cierta gravedad que me ha impedido disfrutar por completo de esta, por lo demás, estimable película de superhéroes que es Los Vengadores, una producción que –me consta— está levantando mucho entusiasmo por lo que tiene de modélica adaptación del homónimo cómic Marvel (algo que comparto plenamente), lo cual está muy bien en sí mismo considerado por más que, en este caso concreto, sospecho que se está dando una cierta confusión entre los valores del film desde el punto de vista exclusivo de su valor como adaptación y sus valores desde una perspectiva exclusivamente cinematográfica. Nunca hay que olvidar que una misma película puede ser excelente como adaptación de un material preexistente (novela, obra de teatro, cómic) pero pésima desde un punto de vista estrictamente fílmico, o viceversa. Por eso mismo, Los Vengadores me ha parecido una buena, a ratos espléndida adaptación del cómic Marvel del mismo título, pero al mismo tiempo meramente correcta como film, pese a no estar exenta de valores de realización en materia de planificación, ritmo e interpretación, pero sin alcanzar por completo las cimas de M. Night Shyamalan (El protegido) y Christopher Nolan (El caballero oscuro), o por debajo incluso de los meritorios trabajos en materia de “cine superheroico” de Richard Donner, Tim Burton, Bryan Singer, Ang Lee, Zack Snyder o hasta el Joe Johnston de Capitán América: El primer Vengador (Captain America: The Fist Avenger, 2010), la película que, junto con Iron Man 1 & 2 (2008-2010, Jon Favreau), El increíble Hulk (The Incredible Hulk, 2008, Louis Leterrier) y Thor (ídem, 2010, Kenneth Branagh), conforma el ciclo argumental del cual se nutre el film de Whedon.

Desde el exclusivo punto de vista de la adaptación, Los Vengadores funciona realmente bien, y no solo porque el guión de Whedon, urdido a partir de un tratamiento argumental co-escrito con Zack Penn, enlaza con habilidad con las tramas de las películas citadas en último lugar, sino también porque no depende por completo de ellas y plantea a su vez una nueva trama que casi puede contemplarse de forma autónoma. De este modo, los personajes de los superhéroes Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.), Steve Rogers/Capitán América (Chris Evans), Thor (Chris Hemsworth) y Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo), así como su adversario Loki (Tom Hiddleston) o las figuras que pululan a su alrededor, caso de Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), el coronel Nick Furia (Samuel L. Jackson) y el agente Coulson (Clark Gregg), ya no necesitan presentación, habida cuenta de que las mismas tuvieron lugar en sus respectivas películas, y el guión puede centrarse de este modo en el dibujo de las relaciones que se dan entre ellos. Las únicas excepciones las constituyen los personajes de Natasha Romanoff/Viuda Negra (Scarlett Johansson) y, sobre todo, Clint Barton/Ojo de Halcón (Jeremy Renner), los cuales estaban más “cojos” con respecto a sus apariciones previas en Iron Man 2 y Thor, respectivamente, de ahí que merezcan aquí algo más de atención, en particular la primera, sobre la cual parece pender un sangriento pasado como asesina a sueldo (por más que, como siempre, Scarlett Johansson lo interprete todo poniendo exactamente la misma cara…). Está bien dado el contraste existente entre los personajes, de tal manera que, a ratos, la arrogancia de Tony Stark choca de frente con la anticuada caballerosidad del Capitán América y con la pompa grandilocuente con que se expresa Thor: de ahí, por ejemplo, el excelente gag verbal del momento en que Stark/Iron Man interfiere en la tensa conversación entre Thor y Loki en el bosque, diciendo algo así como que lamenta interrumpir tan “shakespeariana” escena… (lo cual también puede entenderse como un irónico guiño a la labor de Kenneth Branagh tras las cámaras de la primera aventura fílmica del nórdico Dios del Trueno); así como ese momento en que, harto del cinismo de Stark, el Capitán América le desafía a ceñirse su armadura y a resolver sus diferencias luchando (“Ponte el traje…”, le dice), e inmediatamente después se produce un brutal ataque de las fuerzas de Loki contra el gigantesco portaaviones volador (sic) de S.H.I.E.L.D. en el que viajan: “¡Ponte el traje!”, vuelve a gritarle el Capitán a Stark, aunque en esta ocasión la exclamación tiene un sentido muy diferente. El suave sentido del humor que pende a lo largo de todo el relato ayuda a conferirle cierta estilización y casi hasta cierta abstracción a esta pintoresca aventura coral de superhéroes que, salvando las distancias, podría verse como una versión actualizada de las viejas “reuniones de monstruos” propuestas en los años 40 por Universal.

Quede claro que Los Vengadores está lejos, muy lejos de parecerme una mala película. Asimismo, los guiños al original gráfico están insertados en el momento oportuno, tal es el caso de ese momento en que Hulk comprueba por sí mismo que nadie más que Thor puede empuñar el mágico martillo Mjolnir. Sin duda alguna, es un espectáculo hollywoodiense por encima de la media en el cual Whedon demuestra, mediante una cuidada planificación y un sentido del montaje para nada confuso ni atropellado, la buena mano para las secuencias de acción ya exhibida en Serenity: las tres grandes set pieces de la función, como son el primer ataque de Loki a la sede de S.H.I.E.L.D. para robar el Tesseracto (o el Cubo Cósmico, como era llamado en las ediciones españolas de los cómics Marvel), el ya mencionado ataque de las tropas de Loki al portaaviones volador de la misma agencia, y por descontado, un tercio final que transcurre en una Nueva York que sufre una increíble devastación como consecuencia de un ataque procedente de más allá de Asgard y que le hace revivir una especie de segundo 11-S corregido y aumentado que hará las delicias de Katsuhiro Otomo, garantizan la solvencia del producto. Es una (relativa) pena, por eso mismo, que ese vigor no aparezca en el resto de la proyección, mediante el empleo de esa planificación a medio camino entre lo efectivo y lo funcional, tan característica como explicaba al principio de estas líneas de la actual “generación de la televisión”, que sitúa al film un poco por debajo de lo que promete y que tan solo lo da en determinadas ocasiones, bastantes como para elevar considerablemente el interés de la función pero no las suficientes como para convertirla en la-mayor-película-de-superhéroes-jamás-rodada que quiere ser sin acabar de conseguirlo.

6 comentarios:

  1. Todavía no vi la peli, esperaré para leer la cítica. La impresión que me da es que la gente se emociónó mucho, pero cuando veo el argumento, no entiendo nada. ¿Unos superhéroes que se juntan para salvar el mundo? (No quiero spoilearme demasiado) Nose, me parece la mítica idea de entretenimiento, aunque me temo que supera con creces muchísimas superproducciones.
    Te recomiendo la serie de Firefly, son solo 13 episodios y es una de las mejores series de ciencia ficción que he visto. Según lei sobre Los Vengadores, sucede lo mismo en Firefly, hay espacio para bromas (y muy buenas), acción, aventura, situaciones inesperadas, perfecta y extraña ambientación futurística, y como no, capitulazos (como el genial 1x08).

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  2. Hola Tomás!
    Estoy más o menos de acuerdo contigo, solo decir que el público en la sala se partía de risa y hasta aplaudía algunos "gags", especialmente hacia el final con uno a cargo de Hulk-Loki y Hulk-Thor (puro slapstick). Cierto lo del personaje de Scarlett, entra con calzador y era más interesante cuando no sabíamos nada de ella. La Paltrow con su ropa de estar por casa y su buena química con Robert Downey Jr. está mucho mejor. Me parece que aunque es muy buena y un entretenimiento de primera está lejos de ser "la mejor película de superhéroes". Honor que para mi gusto recae en el "Superman" de Donner. Que, por cierto, tampoco andaba escasa de humor.
    Un saludo!

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  3. A mi me ha entretenido mucho, pero nada más. Para mi la mejor peli de SH sigue siendo "X-men, primera generación".

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  4. Vista. La gente la pone por los aires, pero de puiro entretenimiento nada. Lo mejor, Hulk y Iron Man, y sin duda la batalla final en las calles, supeior a la de Transformers 3 (el plano secuencia de los 6). No es entretenimiento puro porque hay muchas pausas y solo 3 actos de acción. Risas hay, pero nada tiene que ver con la mejor película de superhéroes. The dark Knight ha alcanzado un punto que posiblemente ni siquiera el nuevo estreno de Nolan no logre alcanzarla.
    Visto el traile de la nueva The dark Knight rises , ya le da muchas vueltas a lo que propone los vengadores.

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  5. La adaptación de 'Los vengadores' (Joss Whedon) de los comics de Marvel es una gozada. No soy un ávido lector de comics ni suelo ansiar sus adaptaciones cinematográficas, pero 'Los Vengadores' me hizo pasar un rato estupendo como lo habían hecho antes otras pelis como 'Watchmen' o 'Sin City'. Olvidaos de todo prejuicio y disfrutadla!!! Un saludo!!!

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  6. The Avengers es una gran cinta de acción, me gusta ver a todos esos superhéroes de Marvel juntos, la trama y los efectos especiales, la hacen de mis películas favoritas, lo cual resulta raro porque no son fanática de los cómics.

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